
En la quietud del salón, aprovecho el silencio que me permite escuchar el susurro del viento y el olor a leña quemada.... Paz, tranquilidad, apego y somnolencia que se apodera de mi cuerpo...cierro los ojos...desabrocho la imaginación y desato una risa dejando que mi voracidad por momentos inolvidables, ocupen mi mente con rostros añorados y fáciles de recodar... Sueño...me duermo....shsss.....mi alma descansa...mi corazón late más lento....













Al igual que botones de muñecos de trapo, las pequeñas vivencias forman parte de un conjunto que nos vacía el cajón de las costuras con el que diseñamos un vestido para determinados momentos de nuestro día a día.



